Dossier informativo – circos con animales

MOTIVOS ÉTICOS Y LEGALES POR LOS QUE LA COMUNIDAD DE MADRID DEBERÍA DECLARARSE TERRITORIO  LIBRE DE CIRCOS Y ATRACCIONES DE FERIA CON ANIMALES

 

  • INTRODUCCIÓN

El circo es un espectáculo lúdico y de ocio que puede resultar muy vistoso y atrayente para niños y mayores. El problema ético con los circos aparece cuando introducen animales en sus espectáculos. Estos animales llevan vidas de sufrimiento, tristeza, dolor y privación para entretener durante unos minutos al público que paga para contemplarlos. En las ferias también, muchas veces, existen atracciones en las que los animales son utilizados como entretenimiento ignorando sus necesidades y sufriendo tratos vejatorios, como es el caso de los ponis obligados a dar vueltas incesantemente en carruseles.

Los circos sacan a los animales de su hábitat natural, los fuerzan a vivir la mayor parte de sus vidas encerrados dentro de camiones que viajan cientos de kilómetros, y después los obligan a actuar bajo la amenaza constante de crueles castigos. Así, los animales sufren una vida de hacinamiento, maltrato, aburrimiento y estrés. Los elefantes permanecen encadenados el 95 por ciento de sus vidas. Los tigres viven y son transportados en jaulas de 3 x 2 metros.

Queremos señalar, además, que el estado cautivo de los animales no provee valor didáctico alguno. No nos dice nada sobre su comportamiento natural, porque los animales son obligados a actuar en un entorno totalmente artificial. Ofrecen una visión de la realidad distorsionada y por lo tanto no son educativos para los niños, que son el público mayoritario de estos espectáculos.

Numerosos países y ciudades de todo el mundo, preocupados por el bienestar de los animales, han restringido la actuación de este tipo de circos en sus territorios. En España son ya 89 los municipios que han prohibido la instalación de circos con animales.

Nos gustaría a continuación exponerles las razones fundamentales por las cuales deberían desaparecer los espectáculos circenses y atracciones de feria que usan animales, y no debería permitirse su entrada en nuestra localidad.

  • RAZONES PARA PROHIBIR LA INSTALACIÓN DE CIRCOS Y ATRACCIONES DE FERIA CON ANIMALES

2.1. Fomento del secuestro y tráfico de animales

El tráfico de especies protegidas es una manera bastante común de conseguir animales para los circos. Actualmente, el tráfico ilegal de animales es el segundo más importante a nivel global por detrás del narcotráfico, y mueve anualmente 10 mil millones de dólares [1].

Cuando los animales provienen del comercio ilegal, son capturados por cazadores furtivos, que secuestran generalmente a las crías tras matar a parte de su grupo familiar. Estos indefensos animales deben soportar condiciones durísimas tanto en su captura como durante el transporte en que viajan cientos y miles de kilómetros hasta llegar a su destino final, que si no es la muerte en la ruta, es el confinamiento de por vida en el circo. Existen circos en todo el mundo que, tras revisiones policiales, han visto confiscados sus animales por no cumplir con los documentos oficiales reglamentarios (convenio CITES).

El tráfico de animales es uno de los enemigos de la biodiversidad, y promueve un negocio sucio que hace presa de los animales silvestres, especialmente en países pobres o en vías de desarrollo. Prospera ante la tolerancia social, y sigue la lógica implacable del mercado. Las especies más escasas obtienen los mejores precios y son, por tanto, más cazadas, acentuándose el riesgo de su extinción.

Es dudoso que la asistencia a los circos aumente la concienciación del público acerca de la necesidad de proteger a las especies y asegurar su supervivencia en la naturaleza. Por añadidura, ningún animal de una especie en peligro de extinción nacido en un circo ha sido jamás reintroducido en su hábitat natural.

2.2. Privación de libertad: toda una vida de sufrimiento

Los animales salvajes que viven en libertad en su hábitat suelen recorrer grandes distancias cada día como parte de su manera de vivir. Sin embargo, estas necesidades en ningún caso pueden satisfacerse en los circos, donde suelen permanecer la mayor parte del tiempo confinados en jaulas o encadenados para que no escapen. Este cautiverio, unido a las largas jornadas de transporte que tienen que soportar durante las giras, supone un gran estrés y sufrimiento físico y psicológico para los animales, provocándoles graves consecuencias para su salud, trastornos y comportamientos anormales, además de un considerable acortamiento de la esperanza de vida.

2.2.1. Problemas psicológicos y desarrollo de estereotipias

Pocos alojamientos de circo toman en consideración factores de los comportamientos naturales de las especies que pueden afectar psicológicamente a los animales. Si son de especies tímidas, asustadizas, solitarias y nocturnas no deberían estar constantemente a la vista de los visitantes sin lugar donde esconderse. Los animales que en la naturaleza viven en manadas y para los que la compañía de otros de su especie es muy importante no deben mantenerse en asilamiento, de la misma manera que los animales solitarios no deberían mantenerse en grupos. Asimismo, debería evitarse alojar a animales de especies depredadoras junto a especies presa en la proximidad física u olfativa, ya que le puede provocar estrés a ambas. La falta de espacio para desarrollar sus comportamientos naturales como huir y la inexistencia de refugios donde esconderse son algunos factores más que comprometen el bienestar de estos animales.

Los animales de circo suelen vivir en pequeñas jaulas dónde apenas se pueden mover, o permanecen la mayor parte del día atados al suelo. Según los estudios de Animal Defenders International (ADI) sobre las prácticas de los circos a nivel internacional [2] sabemos que:

  • Los caballos y ponis pasan hasta el 96% del tiempo atados a cuerdas de poca longitud.
  • Los tigres y leones pasan entre el 75 y el 99% del tiempo en jaulas situadas en los camiones.
  • Los elefantes pasan desde el 58 al 98% del tiempo encadenados al menos de una pierna.

Cuando los animales se inmovilizan con cadenas, incluso los gestos más básicos como tumbarse, andar o socializarse les son impedidos.

Todo esto no les permite desarrollar sus comportamientos naturales innatos y les lleva a padecer zoocosis, una patología acuñada en 1992 por el zoólogo Bill Travers [3,4]. Travers creó ese término para referirse al comportamiento anormal de los animales de los zoos, apuntando que podría ser la prueba de que el cautiverio conduce a la neurosis. Según Travers, un animal zoocótico es aquel que ha sufrido daños mentales debido a la cautividad. Estos animales muestran comportamientos obsesivos, anormales y repetitivos [5]. Si un animal no tiene control sobre su entorno y no puede ejercitar su cuerpo ni estimular su mente, empieza a desarrollar una serie de comportamientos repetitivos o “estereotipados”. Las estereotipias son repeticiones de los mismos actos una y otra vez, con pocas variaciones y sin ninguna razón o propósito aparente, como por ejemplo [6]:

  • Deambular constantemente: caminar de arriba a abajo, siguiendo el mismo recorrido sin cesar. Pueden presentar este comportamiento los felinos y los cánidos.
  • Dar vueltas en círculos: es una forma de deambular incesantemente.
  • Lamer repetitivamente: las paredes, barrotes o las puertas de la jaula (jirafas), o exceso de autolamido (primates)
  • Morder repetitivamente
  • Girar el cuello de forma antinatural: suele ser característico de los primates en cautividad.
  • Balancearse: balanceo constante de lado a lado mientras permanecen de pie. Se puede observar en elefantes.
  • Mecerse: balancearse hacia delante y hacia atrás de forma obsesiva, a veces sentados y abrazados a alguna cosa. Suelen presentar este comportamiento los simios.
  • Apatía: pasividad y falta de reacción a los estímulos. Esto suele ser causa de la marginación y la separación forzosa de sus grupos sociales.
  • Agresividad: hacia objetos, animales o personas
  • Rechazo de las crías por parte de la madre después de dar a luz
  • Automutilación: los animales que sufren zoocosis pueden auto-infligirse daños como morderse la cola, las extremidades, o golpearse la cabeza contra la pared.
  • Coprofilia: modo antinatural de comer y jugar con los excrementos

Este tipo de comportamientos anormales y obsesivos no se dan en la vida salvaje. Por ejemplo, los elefantes, en estado natural, recorren hasta 20 km al día, se bañan y comen mucha variedad de alimentos, además de establecer unas relaciones sociales complejas con el resto de su grupo [7]. La vida en el circo, sin embargo, conlleva inherentemente el confinamiento, la falta de estímulos y la pérdida de control sobre el entorno. Por lo tanto, si un animal presenta alguno de estos comportamientos “estereotipados” quiere decir que se encuentra en un estado de estrés continuo y que no tiene las condiciones de vida necesarias para su bienestar. Las estereotipias son un reflejo de la falta de adaptación al medio, y señal evidente de sufrimiento crónico y falta de salud del animal que las padece.

2.2.2. Efectos del transporte y la itinerancia

A la vida de encierro que llevan los animales forzados a trabajar en circos y ferias hay que sumarle los viajes constantes de un lugar a otro, en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Los remolques utilizados son incapaces de ofrecer a los animales un mínimo de confort, además de estar sometidos a todos los rigores climáticos y de temperatura que comporta el desplazamiento. En muchas ocasiones se ven privados del cobijo contra el sol, la lluvia, el frío o el calor [8].

Esta itinerancia puede provocarles también estrés causado por el miedo, especialmente durante la carga y descarga, e inseguridad por el continuo cambio de territorio.

Los principales problemas que presenta el transporte y que impiden el bienestar de los animales de circo son los siguientes:

  • Viajes muy largos, estancias cortas en cada lugar. Los circos ambulantes pasan la mayor parte del año viajando, de ocho a nueve meses [9]. Eso significa que los animales de circo permanecen enjaulados en sus alojamientos portátiles prácticamente toda la vida, a la vez que tienen que sufrir viajes de muchas horas en malas condiciones. En estos viajes se les da muy poco tiempo libre para expresar sus comportamientos naturales.                                                           
  • Alojamiento portátil. Las instalaciones de los circos se montan y desmontan casi cada semana, y de forma muy rápida. Por ello, las jaulas y los vallados tienen que ser desmontables, de tamaño pequeño y poco pesados. Eso hace que las instalaciones de los animales tengan muchas deficiencias, pues para reunir las condiciones necesarias habría que invertir mucho presupuesto y no serían tan fácilmente desmontables.
  • Periodos largos de tiempo dentro de los vehículos utilizados para el transporte. Los animales siempre son lo último en descargarse de los camiones. Tienen que sufrir viajes muy prolongados, y una vez llegados a su destino, han de esperar más horas a que los trabajadores descarguen las cajas, las tiendas y todo el equipamiento. Según estudios de la organización ADI, casos como el de un poni que pasó más de 25 horas en un camión para un viaje que sólo duraba 5 horas, o de un elefante enfermo que tuvo que pasar 18 horas para un viaje de sólo 45 minutos, son normales.
  • Exposición a climas inadecuados. Los circos utilizan animales de diferentes especies que provienen de distintas zonas climáticas del planeta. Cada una de estas especies requiere unas condiciones ambientales y climatológicas específicas para vivir en bienestar. Por ejemplo, los reptiles tienen unas necesidades muy concretas en lo que respecta a la luz, temperatura y humedad. Sin embargo, los animales de circo tienen que sufrir temperaturas extremas durante el transporte, tanto de calor como de frío. Todo esto afecta negativamente a su salud, a su comportamiento, a su modo de alimentarse y reproducirse.
  • Desarrollo de enfermedades. Muchas especies sufren de un síndrome conocido como “miopatía de captura”, una enfermedad que se da en mamíferos y aves debido al estrés de la captura, manejo y transporte. Esto se traduce en depresión clínica, degeneración de los músculos esqueléticos y cardíacos, pérdida de coordinación, parálisis y muerte [10]. Después de ser capturados, los animales pueden sufrir el síndrome atáxico mioglobinúrico (una de las manifestaciones de la miopatía de captura), en el que a partir de varias horas y hasta unos cuantos días después de la captura los animales presentan ataxia, contracturas musculares en el cuello y mioglobinuria; la superviviencia depende de la gravedad de las lesiones, que se localizan a nivel renal y muscular [11]. Según estudios de la organización internacional ADI, algunos camellos que tuvieron que viajar durante sólo 30 minutos desarrollaron una peligrosa alteración hormonal conocida como el síndrome de Cushing. Una vez finalizado el viaje, tuvieron que pasar varias horas para que su nivel hormonal volviera a la normalidad. Un estudio sobre la captura de rinocerontes demostró la conexión directa entre el transporte y el inmediato desarrollo de una enfermedad de piel [12].

2.2.3. Problemas físicos, enfermedades y disminución drástica de la esperanza de vida

Los animales salvajes requieren unos cuidados y unos conocimientos veterinarios y etológicos muy especializados y costosos, que los circos difícilmente pueden ofrecerles. En los circos, los animales enfermos raramente son visitados por veterinarios, y aún menos veterinarios especialistas. Las actuaciones circenses obligan a los animales a adoptar posturas antinaturales y comportamientos en contra de su etología, que dan lugar a numerosos problemas de salud, estrés y  acortamiento de su esperanza de vida, que es considerablemente inferior a los de sus congéneres en libertad, pudiendo reducirse incluso a menos de la mitad en el caso de los elefantes. Las muertes prematuras de animales son frecuentes en los circos debido a dietas inapropiadas, a la falta de ejercicio y al estrés, que también puede provocarles úlceras gástricas o incluso paradas cardíacas. Son frecuentes también las muertes por golpes de calor y deshidratación.

Los grandes felinos, como tigres y leones, viven en el circo en ambiente de constante alerta y represión por ruptura de grupos sociales, dificultad para compartir el espacio y presencia de estímulos negativos como el fuego en los números circenses, que les causan un gran terror.

En el caso de los elefantes, las posturas que son forzados a mantener (hacer el pino, sentarse, arrodillarse…) pueden provocarles diversos daños físicos, ya que requieren de una constante presión o sobresfuerzo de alguna parte de su cuerpo. Estas lesiones pueden ir desde roturas de las uñas de las patas, desgaste prematuro en las articulaciones y discos intervertebrales y desgarre de tendones hasta cojeras y desórdenes motores en las articulaciones del codo y la rodilla. Además, algunos ejercicios, como el de permanecer sentados, pueden conducir a serios problemas por opresión de órganos internos del área de la pelvis como la vejiga o el útero, causando necrosis o incluso la muerte. Asimismo, muchos elefantes en cautividad tienen una nutrición inadecuada, con carencia de vitaminas y de minerales.

Los riesgos para los animales en los circos no comprenden sólo aquellos derivados de la violencia del adiestramiento y de las posturas forzadas, sino también de accidentes que pueden sufrir los camiones que los transportan en la carretera, las lesiones durante la carga y descarga, las heridas en intentos de fuga o, si se escapan y acceden a la vía pública, los tiros de bala disparados por las autoridades como medida de control.

2.3. Entrenamientos crueles

Los circos usan una gran cantidad de animales, tanto salvajes como domésticos, para realizar números “artísticos” o de entretenimiento, en los que aprovechando sus capacidades y habilidades naturales, son obligados a ejecutar todo tipo de bailes, saltos, piruetas, coreografías en solitario o con otros animales, etc. La mayoría de estos comportamientos son totalmente antinaturales e impropios para su especie, e inclusive dolorosos para su fisiología.

Que los animales realicen este tipo de actos sólo puede lograrse por haber estados sometidos a un entrenamiento estricto y cruel basado en la violencia, el castigo y la coacción.

A pesar de que los circos siempre afirman lo contrario, los domadores usan métodos abusivos para entrenar a los animales y dominarlos por la fuerza para que ejecuten los números. Así, la rutina es el adiestramiento mediante golpes y amedrentamiento de los animales sirviéndose de cuerdas, collares, bozales, mangos eléctricos, látigos y ganchos metálicos, que son herramientas típicas del entrenamiento y actuación de un circo. A veces también se les llega a privar de agua y alimentos como método para obligarles a realizar los números. Esto debe mostrarnos que los animales están siempre siendo forzados a actuar. Ellos no lo hacen porque quieren: lo hacen porque temen los castigos que les darán si no actúan.

Algunos garfios y ganchos metálicos están discretamente diseñados para dar golpes eléctricos (llevan unos dispositivos ocultos en la parte por la que se coge el bastón), por lo que el público o quien no sea el manipulador del animal no podrá darse cuenta de que lo están electrocutando. En el caso de los elefantes, para obligarles a realizar los números se suele emplear un gancho puntiagudo y afilado cuya punta está camuflada con cintas o adornos para evitar que el público pueda apreciar lo que hay debajo.

Algunos entrenadores suelen decir que utilizan métodos positivos como el refuerzo y las recompensas, pero muchas veces estos se dan también bajo situaciones abusivas: premiar con comida sólo funciona en animales hambrientos, por mencionar un maltrato típico de los entrenamientos circenses.

Mientras los animales realizan su número en la pista obedecen las órdenes verbales de los entrenadores sólo porque éstos llevan en su mano, visiblemente, los garfios o látigos. En los entrenamientos ya han aprendido “quién manda” y si desobedecen una orden saben que recibirán un fuerte y doloroso castigo. Se ha visto a entrenadores que, antes de entrar a la pista y fuera de la vista del público, golpean violentamente a los animales como una señal de advertencia para recodarles quién es el jefe y asegurar así que los animales ejecuten las rutinas en el show. Existen diversos videos de cámara oculta que denuncian el maltrato y la violencia con que se trata a los animales en los circos. El último fue presentado hace poco por People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), donde se ve a los elefantes de un circo siendo golpeados, hasta sangrar, con ganchos metálicos. En otra investigación de PETA, se veía cómo los entrenadores disimulaban las heridas de los elefantes con un polvo llamado “Wonder Dust”, que tenía coloración similar a la piel de estos animales.

Recientemente se han difundido imágenes tomadas en un circo durante una sesión rutinaria de entrenamiento de elefantes bebé en la que puede verse como son golpeados con ganchos, empujados, torturados con electro-shock y un largo etcétera para conseguir que realicen trucos [13].

En el caso de los elefantes, debido a su gran tamaño y fuerza, los métodos de para poder subyugarlos y que obedezcan órdenes pueden llegar a ser extremadamente crueles. Tras ser secuestrados en su hábitat natural, son sometidos a sistemáticos y terribles castigos para conseguir que vivan como esclavos. Uno de los métodos que utilizan los secuestradores para “entrenar” a los elefantes antes de venderlos al circo se basa en enjaularlos y golpearlos durante tres días; pasado ese tiempo, el animal obedecerá al escuchar la voz de quien lo golpeaba. A causa de esto el elefante tendrá un precio multiplicado: hasta 45.000 euros puede valer un elefante “entrenado” en Tailandia. Otro método para “entrenar” al elefante se basa en inmovilizarlo durante tres noches sin comida y golpearle para que no logre conciliar el sueño. Al final obedecerá al hombre, por la cuenta que le trae: conoce el castigo que le espera si no hace caso o comete errores. Muchas veces el entrenamiento es realizado por el propio circo.

2.4. Ausencia de valores educativos

Los circos suelen exhibir animales salvajes como grandes reclamos, presumiendo de ser espectáculos didácticos. Sin embargo, mostrar estos animales a un público infantil no es en absoluto educativo, pues conlleva que los niños contemplen a los animales fuera de su hábitat y realizando comportamientos antinaturales e impropios de sus respectivas especies. Lo único que puede enseñar un circo con animales es a no respetar la naturaleza ni sus seres vivos.

Los animales salvajes necesitan vivir en libertad, pero el circo les condena a una vida de confinamiento y les obliga a realizar ridículos espectáculos para entretener a un público, inconsciente o indiferente a su sufrimiento. Los animales en los circos llevan vidas miserables. Pasan la mayor parte del tiempo encerrados, solos, encadenados entre camiones y jaulas, trasladados de ciudad en ciudad. Su entrenamiento es violento, doloroso y abusivo, escondido de la mirada del público. Al asistir a estos espectáculos y pagar la entrada, enseñamos a los niños y a los jóvenes la falta de respeto hacia la naturaleza y la dignidad de otros seres vivos, porque les mostramos que es divertido presenciar los actos antinaturales y humillantes que los animales están obligados a hacer, atemorizados por la violencia de sus entrenadores.

El Dr. Melvin E. Levine, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte y director de Centro Clínico para el Estudio del Desarrollo y el Aprendizaje (EE.UU), advierte de los peligros de llevar a los niños al circo. Levine, como la mayoría de los psicólogos, cree que para los niños es vital aprender la empatía, es decir, la habilidad para ponerse en el lugar de los otros. Un espectáculo en que los animales son forzados a actuar para hacer un show enseña totalmente lo contrario de la empatía. Para Levin “ciertamente, no hay nada más cruel para un niño que sentirse avergonzado por otro frente al grupo de pares. Igualmente devastadora es la práctica de exponer a los animales al ridículo, la risa y la devaluación“. Cuando los niños ven a los animales siendo golpeados, cosificados o humillados y privados de su comportamiento natural para la simple diversión de otros, sus mentes impresionables entran en riesgo de desarrollar valores sociales aberrantes. Levine desincentiva a los padres a llevar a los niños a presenciar estos espectáculos, porque en estos lugares los niños aprenden a despreciar “los sentimientos, necesidades y derechos de otros seres vivos”.

En la naturaleza, los osos no montan bicicleta, los elefantes no se sostienen en dos manos y los tigres no saltan por placer a través de aros de fuego. Los animales nunca realizarían estos grotescos espectáculos y maniobras cientos o miles de veces al año sin una constante amenaza de castigo. Hace algunos decenios, los circos mostraban las “aberraciones de la naturaleza”, personas con deformidades físicas o mentales, que eran ridiculizadas y transformadas en objetos de risa y burla de la sociedad. Hemos avanzado un paso y ahora respetamos y fomentamos el bienestar de estas personas, pero aún nos queda mucho por aprender y discernir. Vestir a los animales con ropas de espectáculo y hacerlos ejecutar actos estúpidos es como arrastrar desde el pasado una pesada roca de insensibilidad y brutalidad.

La sociedad debería valorar muy seriamente qué tipo de educación y valores se están transmitiendo a las nuevas generaciones; es nuestra obligación enseñarles a respetar a los demás seres vivos. Respecto al circo, habría que evitar claramente que los niños sigan visitando estos recintos ambulantes de maltrato animal.

2.5. Riesgo para la seguridad pública

Los espectáculos circenses nunca pueden ser del todo seguros, debido a la proximidad de animales peligrosos a las zonas urbanas: al llevar una vida de estrés, enfermedad o aburrimiento, pueden atacar al público, escaparse, morder, provocar accidentes de tráfico, etc. Los animales salvajes son impredecibles y suponen un grave riesgo potencial para las personas, aunque aparenten calma o estar bajo control con sus cuidadores. Algunos animales se asustan o enloquecen y se rebelan en ataques o fugas que pueden causar graves daños o incluso la muerte de personas u otros animales. Alrededor del mundo ha habido numerosos accidentes en los que trabajadores o espectadores han resultado muertos o heridos por animales que han conseguido escapar de sus jaulas (tigres, leones, elefantes…). Sin ir más lejos, recientemente escapó un elefante del Circo Americano en L’ Escala (Gerona, España) [14], que estuvo corriendo sin control por las calles durante más de 10 minutos. Además, los trabajadores que manejan a este tipo de animales suelen ser inexpertos, no siempre conocen bien la forma de tratar a ciertas especies y los manipulan inadecuadamente, lo que provoca, además de sufrimiento para los animales, que se produzcan accidentes.

Por último, hay que considerar también que la presencia de animales salvajes en los circos puede suponer un riesgo para la salud pública, por la posible transmisión de enfermedades zoonóticas a los visitantes, especialmente cuando hay probabilidad de contacto. Los elefantes de circo, por ejemplo, pueden estar afectados de tuberculosis, y es frecuente la presencia de Mycobacterium bovis en los camellos.

 

 

  • CONCLUSIÓN FINAL: LOS CIRCOS Y ATRACCIONES DE FERIA CON ANIMALES DEBEN DESAPARECER

 

Los circos y atracciones feriales con animales contravienen Ley 1/1990, de 1 de febrero, de Protección de los Animales Domésticos en la Comunidad de Madrid

 

Artículo 2 – Prohibiciones

  1. a) Maltratar a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les pueda producir sufrimientos o daños injustificados.
  2. c)  Mantenerlos en instalaciones indebidas desde el punto de vista higiénico-sanitario o inadecuadas para la práctica de los cuidados y la atención necesarios de acuerdo con sus necesidades etológicas, según raza y especie.

 

Artículo 3 – Medios de transporte

  1. Los animales deberán disponer de espacio suficiente si se les traslada de un lugar a otro. Los medios de transporte o los embalajes deberán ser concebidos para proteger a los animales de la intemperie y de las diferencias climatológicas acusadas

 

Artículo 4 – Prohibiciones específicas

  1. Se prohíbe la utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o mal trato, puedan ocasionarles sufrimientos o hacerles objeto de tratamientos antinaturales.

 

Por razones legales, como vemos, la instalación de circos y atracciones de feria con animales no debería estar permitida en nuestra Comunidad.

 

Estas actividades conllevan inevitablemente un perjuicio para los animales, tanto en las condiciones de vida como en el trato al que se les somete para desarrollar los espectáculos. Por tanto, también por motivos éticos los circos con animales deberían desaparecer, y los circos sin animales deberían ser declarados Bien de Interés Cultural.

 

 

  • LUGARES EN LOS QUE YA HAN PROHIBIDO ESTOS ESPECTÁCULOS

  • Países y ciudades que han vetado los circos con animales  

 

A fecha de hoy, existen numerosos países donde la exhibición de animales en el circo está totalmente prohibida o estrictamente reglamentada:

  • Austria, Grecia y Malta prohíben cualquier tipo de animal en los circos
  • Bulgaria, Finlandia, Holanda, Bélgica, Inglaterra, Perú, Colombia  y México prohíben animales salvajes
  • Polonia prohíbe el uso de animales capturados de la naturaleza
  • Eslovaquia prohíbe animales de Especies CITES
  • Hay prohibiciones o restricciones en Canadá, Suecia, Dinamarca, Bolivia, Israel, Costa Rica, Colombia, Paraguay, Panamá, India o Singapur.

Además, numerosas ciudades de Australia, EEUU y Brasil ya prohíben los circos y otros espectáculos con animales.

En España, son ya 193 los municipios que se han declarado libres de circos con animales:

  • Galicia: Viveiro, Vigo, Ares, Teo, A Pobra do Brollón, Cangas, Dodro, Vedra,  Betanzos, Fene, Lugo, Ourense, Foz, Sada, Cangas do Morrazo, Sanxenxo, Tomiño, Poio
    • Extremadura: Villanueva de la Vera, Guareña
    • Cantabria: Torrelavega, Suances, Santa María de Cayón, Los Corrales de Buelna, Reinosa
    • Castilla La Mancha: Caudete
    • Castilla León: Zamora, Valladolid
  •  

    • Municipios españoles que han prohibido los carruseles de ponis en sus ferias

    Cada vez son más las localidades de nuestro país que no autorizan estas atracciones en sus recintos feriales:

    • Andalucía: Jerez (Cádiz), Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Vejer (Cádiz), Chiclana (Cádiz), Algeciras (Cádiz), Alhaurín el Grande (Málaga), Sevilla, Marchena (Sevilla), Villanueva del Río y Minas (Sevilla), Tocina (Sevilla), Almería, Granada, Málaga, Ronda, Puente Genil
    • Extremadura: Campanario, Guareña y Mérida (Badajoz)
    • Madrid: Ciempozuelos y Valdemoro
    • Cantabria: Santander y Torrelavega
    • Navarra: Tudela y Pamplona
    • Euskadi: Basauri
    • Aragón: Zaragoza
    • Castilla-León: Valladolid

     

     

    • ALTERNATIVAS A LOS CIRCOS Y ATRACCIONES DE FERIA CON ANIMALES

     

    En los circos se pueden presenciar actividades artísticas muy diversas y respetables realizadas por seres humanos: acróbatas, anillas, antipodismo (malabares con los pies), aro, balancín, báscula, contorsionismo, cama elástica, cuerda floja, diábolos, equilibrismo, escapismo, forzudos, funambulismo, gimnastas, malabarismo, marionetas, mimos, monociclo, musicales, payasos, rola bola, tela acrobática, titiriteros, torsión de globos, tragafuegos, tragasables, trapecistas, trucos de magia, ventrílocuos, volatineros, zancudos, etc. Afirmar que el circo no sería nada sin el uso de animales salvajes resta mérito al resto de artes circenses. Hoy en día existen infinitas alternativas al uso de animales en espectáculos. Son numerosos los circos que no utilizan animales y llenan sus carpas al público. El listado de circos sin animales que actúan en el territorio Español es muy amplio (todos ellos disponen de página web): Le Cirque du Soleil (Circo del Sol), Cirko Psikario, Circ Cric (Premio Nacional de Circo de Cataluña 2005), Circo de Teresa Rabal, Circo Cloud Seeding, Cirk Kid (El circo de los niños. Show acuático), Circo Fern Street, Cirque Plume, Circo Eloize, Circo Flying High, Circo Gran Fele, Circo Hiccup, Circo Imperial, Circo Lazer Vaudeville, Circo show Timoteo, Circo Les Colporteurs, Circus Center, Circo New Picle, Circo Teatro Swamp, Circo Gregangel, Circo Mexicano, Circo Tonelly, Circo Nederland, etc. Por tanto, no hay motivos para temer que la Comunidad de Madrid pueda quedarse sin eventos circenses. Hay muchas alternativas sin crueldad. El circo más prestigioso del mundo es el canadiense “Circo del Sol”, que no utiliza animales en sus exhibiciones.

    En el caso de las atracciones de feria (como los carruseles de ponis), existiendo tan variada oferta de actividades libres de maltrato animal, no tiene sentido seguir permitiendo y siendo cómplice del sufrimiento innecesario de otros seres vivos. Actualmente, existen ya en España carruseles en los que los ponis se han sustituido por peluches gigantes articulados, que cubren las expectativas de padres y niños con total éxito.

    6. BIBLIOGRAFÍA Y CITAS

    [1] S.K. Wasser, B. Clark, C. Laurie, Sci. Am. 301, 68, 76 (2009)                                                         [2] ADI U.S.: Animals In Traveling Circuses: The Science on Suffering, 2008
    [3] Diario ABC 
    [4] Diario 20Minutos
    [5] Animal Welfare, C. R. W. Spedding, 2000, Earthscan Publications Ltd, London p. 76
    [6] http://www.infozoos.org/comportamientosaberrantes.php
    [7] ADI U.S.: Animals In Traveling Circuses: The Science on Suffering, 2008, p. 20
    [8] ADDA Defiende los animales: Circos sí, pero sin animales, n. 24, año XI
    [9] ADI U.S.: Animals In Traveling Circuses: The Science on Suffering, 2008, p. 10
    [10] J. Montanè, I. Marco, J. Lüpez-Olivera, X & Lavin, S (2002). Transport Stress in Roe Deer effect of a short-acting antipsychotic. Animal Welfare. 11: 405-417
    [11] http://www.pulso.com/medvet/Protegido/numero2-01/captura/capturart.htm
    [12] Munson, L., Koehler, J.W., Wilkinson, J.E. and Miller, R.E. (1998). Vesicular and ulcerative dermatopathy resembling superficial necrolytic dermatitis in captive black rhinoceroses. Veterinary Pathology. 35: 31-42.              [13] Ringling’s Baby Elephants Tied Up and Electro-Shocked by Trainers                                                                                                                              [14] Diario El Periódico

     

    • AGRADECIMIENTOS

     

    Nuestro más sincero agradecimiento, por su aportación documental y bibliográfica, a la Coalición INFOCIRCOS (www.infocircos.org) y a la organización internacional de defensa animal AnimaNaturalis (www.animanaturalis.org).

    Captura de pantalla 2015-12-02 a las 12.11.58                              Captura de pantalla 2015-12-02 a las 12.11.48

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