Solicitud a la Real Academia Española para que cambie el término “descabellar”

El diccionario online de la Real Academia Española, y en referencia a la Tauromaquia:
Define el término

“descabellar” como

“Matar instantáneamente al toro, hiriéndolo en la cerviz con la punta de la espada o con la puntilla”.

Define “apuntillar” como:

“Dar la puntilla”

Define “dar la puntilla” como:

“Rematar las reses con la puntilla (puñal)”

Define “puntilla” como:

Especie de puñal corto, y particularmente el que sirve para rematar reses”.

Define “cerviz” como:

“Parte dorsal del cuello, que en el hombre y en la mayoría de los mamíferos consta de siete vértebras, de varios músculos y de piel”.

Nuestra petición se basa en la apreciación de dos errores en la definición de la palabra “descabellar” que pasamos a argumentar a continuación.
En el Real Decreto 145/1996, de 2 de febrero, que modifica y da nueva redacción al Reglamento de Espectáculos Taurinos, se hace referencia en su Título VI al “Desarrollo de la lidia” y más concretamente en su Capítulo IV al “Último tercio de la lidia”, que regula a través de sus artículos 79, 80, 81, 82 y 83.
En su artículo 80, punto 1, dice:

“Se prohíbe a los lidiadores ahondar el estoque que la res tenga colocada, apuntillarla antes de que caiga o herirla de cualquier modo para acelerar su muerte”.

En su artículo 80, punto 4 dice:

“El espada podrá descabellar a la res únicamente después de haber clavado el estoque”.

En su artículo 81, dice:

Transcurridos diez minutos desde que se hubiera ordenado el inicio del último tercio (tercio de muerte), si la res no ha muerto, se dará por toque de clarín, de orden del Presidente, el primer aviso; tres minutos después, el segundo aviso, y dos minutos más tarde, el tercero y último, en cuyo momento el espada y demás lidiadores se retirarán a la barrera para que la res sea devuelta a los corrales o apuntillada. Si no fuese posible lograr la devolución de la res a los corrales, o el que sea apuntillada, el Presidente podrá ordenar al matador que siga en turno al que hubiera actuado, que mate la res, bien con el estoque o directamente mediante el descabello, según las condiciones en que se encuentre aquélla.

Consideramos que en la frase marcada se comete el mismo error que en el significado que dan ustedes a la palabra “descabello”, pero tras hacer las consultas oportunas a algunos aficionados a la Tauromaquia, nos informan que, después del descabello, se procede a apuntillar al toro, con lo que una vez más se evidencia que la muerte no se provoca a través del estoque ni del descabello, sino de la puntilla.
La pasa, en primer lugar, por el uso del estoque, espada de 80-88 cm de largo que se introduce en la cavidad torácica del animal. Si la estocada es certera, conseguirá que el toro doble las manos, y que caiga en la arena herido de muerte. Una vez provocada esta situación, un subalterno procederá a apuntillarle, es decir a utilizar la puntilla o puñal.
Si tras la estocada, el animal no dobla las manos, es decir, permanece de pie en el ruedo durante más tiempo del normal, se procede al descabello. Esta acción se realiza siempre con un instrumento que recibe el nombre de “descabello” o “verduguillo”, nunca se realiza con la puntilla.

El “descabello” es una espada parecida a la que usa como estoque, pero más fina y que lleva un tope a 10 cm de su punta y tiene un único fin: el de provocar la parálisis de las cuatro extremidades del animal (tetraplejia) mediante la lesión o sección de la médula espinal, lo que en términos taurinos se conoce como “descordar”. Una vez conseguido que el toro se derrumbe, un subalterno aplicará la puntilla, cuyo fin es lograr la muerte del toro, es decir, rematarlo. El verduguillo se introduce entre la primera y segunda vértebra cervical en el punto medio entre los dos cuernos, mientras que la “puntilla” o “cachetero”, se introduce entre la parte posterior del hueso occipital y la primera vértebra cervical, que recibe el nombre de Atlas, es decir, en el espacio occipito-atlantoideo, lesionando una estructura del sistema nervioso central que pone en comunicación la médula espinal con el encéfalo y que recibe el nombre de bulbo raquídeo. De hecho por la estructura y forma que tiene el “verduguillo” o descabello es imposible que pueda penetrar en la zona anatómica que alberga el bulbo raquídeo, cosa que sí es posible con la puntilla.
Por tanto las secuencias de la “Suerte Suprema” pueden ser:
-Estocada/s-Descabello/s-Apuntillar, o bien
-Estocada/s-Apuntillar.
Creemos por tanto, tras las explicaciones dadas, que la palabra “Descabellar” está mal definida, ya que es evidente que esta maniobra nunca va a provocar la muerte instantánea del animal y nunca se realiza con la puntilla. Una cosa es por tanto “Descabellar” y otra “Apuntillar” o “Acachetar”.
Un ejemplo:
En medicina humana, las lesiones medulares se clasifican como de sección “completa” o “incompleta”. Un lesionado medular de sección “completa” significa una pérdida total de funciones y sensaciones por debajo de la vértebra afectada, y un lesionado medular de sección “incompleta” significa sólo pérdida parcial de funciones o sensaciones.
La sección de la médula espinal, es decir, el acto de descabellar, es del todo imposible que provoque la muerte, y es por esto que los reglamentos taurinos añaden el acto posterior de apuntillar, que es destrozar el bulbo raquídeo con el puñal que recibe el nombre de puntilla.
Una vez introducida la puntilla en el espacio occipito-atlantoideo, el puntillero lo hace girar para procurar seccionar el bulbo raquídeo en su totalidad.
El bulbo raquídeo (médula oblonga o mielencéfalo) es una prolongación de la médula espinal, se ocupa de la transmisión de impulsos de la médula espinal al cerebro, es decir, pone en comunicación directa ambas estructuras. Su forma es la del cono truncado invertido y su ubicación topográfica está en el área inmediata inferior al agujero occipital, entre ambos sectores de la cavidad craneal y el canal raquídeo. Dicho de otro modo, se continúa inferiormente con la médula espinal en un punto inmediatamente superior a la salida de las raíces anteriores y posteriores del primer nervio espinal, en las proximidades del foramen magnum. En una de sus estructuras próximas, el surco bulboprotuberencial, se localizan los centros que regulan las funciones respiratorias, cardiacas, gastrointestinales y vasoconstrictoras. Su lesión (que se realiza con la puntilla y no con el descabello) puede provocar la muerte instantánea por paro cardiaco o respiratorio, pero sobre esto, debemos matizar lo siguiente:
Existen patologías descritas en medicina, como son los infartos bulbares, los hematomas bulbares o los hemangioblastomas quísticos, que afectan al bulbo raquídeo y que evidentemente suponen una lesión de su estructura, que no provocan la muerte, sino alteraciones neurológicas como nistagmos y tetraparesias, y que una vez extirpados devuelven la normalidad al paciente. El Mal de Ondina es una enfermedad que supone que la respiración no funciona de forma automática. Esto significa que la persona tiene que dirigir su respiración de forma consciente y si deja de hacerlo, deja de respirar con lo que puede morir asfixiada. Esta enfermedad tiene su origen en una lesión en el bulbo raquídeo o en los nervios que controlan los músculos pulmonares.

Sabemos, por declaraciones hechas por uno de los mulilleros de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid que muchos toros llegan mal apuntillados al desolladero. En sus declaraciones afirmó: “menos mal que algunos toros cuando llegan al desolladero no son capaces de levantarse”. Es decir, estos toros, algunos de los cuales además de haber sido apuntillados, habían sido previamente descabellados, llegaban vivos con la capacidad de oír, ver y sentir. Suponemos que a algunos de ellos se les habían cortado sus orejas, por lo que sintieron el dolor que en ese momento se les provocó.

CONCLUSIONES:

Con el descabello y/o uso de la puntilla, lo que se pretende es darle la muerte al toro. Para ello se intenta seccionar la médula espinal y el bulbo raquídeo, que se encuentran protegidos por las vértebras (hueso), músculos y discos intervertebrales (cartílago). No es fácil ejecutar esta operación, y de hecho son muchos los toreros (que aplican el descabello) y subalternos (aplican la puntilla) que realizan un gran número de descabellos y puntillas sobre el mismo animal. Todas estas zonas están rodeadas de numerosas terminaciones sensitivas, con lo que este abordaje es verdaderamente doloroso.
Una vez seccionada la médula con el descabello en los niveles entre la cervical 1 y cervical 2, aunque en bóvidos de raza de lidia menores de 3 años podría realizarse hasta la cervical 4, el animal queda paralizado de cuello para abajo , tetrapléjico , y totalmente consciente. Ve, oye, piensa y siente emociones, la única parte de su cuerpo que es sensible al dolor físico es la cabeza.

Con el uso de la puntilla, los músculos respiratorios incluido el diafragma quedan paralizados, por lo que el animal se asfixia. Puede tardar entre 1 y 4 minutos en perder la consciencia dependiendo de su edad, de su estado de forma física y de su herencia genética. Además y como consecuencia de la sección de las arterias, la sangre llegará cargada de CO2 al encéfalo provocando la hipoxia cerebral.

LOS MINUTOS PREVIOS A LA PÉRDIDA DE CONSCIENCIA

En los minutos previos a la pérdida de consciencia los toros apuntillados sienten que se asfixian, lo que les causa angustia, estando plenamente conscientes, yaciendo paralizados ante el público QUE CREE QUE ESTA MUERTO. Esta agonía dura de 1 a 4 minutos, y que por ser de tan extrema crueldad ya se ha prohibido en los mataderos de la Unión Europea desde hace dos décadas. Tenemos pruebas gráficas de toros apuntillados y que siguen respirando, que son asfixiados colocando uno de los areneros de la plaza una de sus pies sobre la boca del animal. Podríamos aportarles las fotos oportunas si lo consideran necesario.

LA MUERTE INSTANTÁNEA

Parece normal que para quienes no están habituados a ver morir animales humanos y no humanos, piensen que la transición de lo vivo a lo muerto es algo rápido. En medicina forense hablamos de un animal muerto cuando no hay actividad cerebral, porque los demás órganos del cuerpo mueren en diferentes tiempos. Lo que podríamos definir como una “muerte instantánea” no existe, pero podría parecerse a una pérdida de consciencia rápida, de menos de tres segundos que se prolongara el tiempo suficiente hasta que el corazón deja de latir. Esto NO SUCEDE en el descabello, como venimos argumentando en este informe e incluso, a veces, ni siquiera después de que el animal es apuntillado, es decir, rematado.

Es por todo lo argumentado que les rogamos consideren nuestra petición de cambiar el significado descabello en los términos que ustedes crean oportunos una vez leídas nuestras argumentaciones. Estamos a su entera disposición para las aclaraciones que estimen oportunas.

Atentamente:

José Enrique Zaldívar Laguía,
en representación de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA), que ha realizado esta informe.

PD: Sobre el tema tratado les remitimos la traducción al castellano de un novedoso estudio científico (del año 2012) sobre el uso de la puntilla en mataderos de América Latina, donde se describen los reflejos compatibles con la vida que muestran estos animales tras ser apuntillados y que, en muchas ocasiones, están presentes durante varios minutos.
http://www.ingentaconnect.com/content/ufaw/aw/2012/00000021/A00201s2/art00001 : A review of the humaneness of puntilla as a slaughter method