Sufrimiento del Toro de la Vega

 

EL TORO DE LA VEGA SÍ SUFRE.

 

A la atención de Don José Antonio González Poncela, alcalde de Tordesillas:

 

En unas declaraciones públicas que hizo ante las cámaras de La Sexta, en el programa El Intermedio, usted afirmó: “El toro siente dolor pero no sufre”. Suponemos que se refería a que Rompe Suelas no sufrirá como usted en el hipotético caso de que fuera sometido al mismo calvario. Los humanos sufrimos como humanos y los toros de lidia sufren como toros de lidia.

Aquí tiene la explicación científica de que el Toro de la Vega sufre.

 

Rompe Suelas, habrá pasado, desde el momento en que fue embarcado en el camión de transporte desde su ganadería en la provincia de Badajoz hasta Tordesillas, por diferentes situaciones que le causarán un tremendo estrés, ante el que llegará un momento que no podrá responder: padecerá una intensa sensación de miedo y dolor, no solo cuando los lanceros claven sus aceros en su cuerpo, sino antes, en mayor o menor grado, en función del tiempo que dure el acoso.

 

Los toros de lidia son animales rumiantes, gregarios, que sufren cuando son separados de su manada, y sacados del lugar en el que viven. También sufren enormemente durante el transporte, pudiendo perder entre 30 y 50 kilos en un recorrido similar al que hará Rompe Suelas. Está demostrado que los niveles medidos de hormonas del estrés en estos animales son elevadísimos durante el transporte, lo que indica sin lugar a dudas un alto padecimiento.

 

El aislamiento de este animal en los días previos al torneo y su desembarque posterior en la plaza, son otros factores de estrés con los que debemos contar, dado lo novedosas que son estas situaciones para él. El ambiente ruidoso, el bullicio, y el acoso son factores a los que estos animales no están acostumbrados.

 

Otra emoción por la que sin duda pasará este toro antes de morir es la sensación de miedo. Una emoción desagradable derivada de la percepción de un peligro que supone una amenaza. Está demostrado científicamente que todos los animales son capaces de sentirlo ya que poseen el centro nervioso que lo procesa, la amígdala (que forma parte del sistema límbico), y que si se extirpa lo hace desaparecer. El miedo es un mecanismo de defensa fruto del instinto y del aprendizaje, que

puede inmovilizar, hacer huir o enfrentarse a él, ante una situación que se reconoce como peligrosa de forma consciente.

 

Ante las diversas situaciones que provocan estrés y que va a padecer este toro, el organismo pondrá en marcha una serie de mecanismos de defensa, como es la activación del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, y el sistema nervioso simpático. Se descargarán diferentes hormonas como la ACTH, cortisol, endorfinas, epinefrina (adrenalina), norepinefrina (noradrenalina) y dopamina. Todo esto va a resultar en el aumento de la contracción del miocardio, con aumento de la frecuencia cardiaca, y la dilatación de los vasos sanguíneos.

 

El estrés es cualquier interferencia o tensión que altera el normal funcionamiento del organismo y que le pone en riesgo de enfermar; es un mecanismo de defensa que no es malo si se es capaz de controlarlo. Ante una situación de alarma, el organismo trabaja para resolver la situación, entrando en lo que se llama fase de resistencia, pero estamos seguros de que este animal agotará todas las respuestas que su organismo puede generar para defenderse, lo que se traducirá en un fracaso orgánico, o lo que es lo mismo en lo que se conoce como estrés crónico.

 

El sufrimiento de este toro será aún mayor desde el momento en que sea liberado de su encierro, recorra el puente sobre el rio Duero, y entre en la zona en la que puede ser alanceado. A partir de ese momento se le va a exigir un enorme ejercicio físico para el que como rumiante no está preparado.

 

Este grado de exigencia le va a provocar lo que en medicina y veterinaria se conoce como acidosis metabólica, acidosis láctica o lactacidemia. Se trata de un descenso drástico del pH de la sangre y de los tejidos, que se va a situar por debajo de 6,5, que es el límite inferior para que una

actividad muscular sea considerada razonable o soportable en bóvidos, caballos de carreras, y seres humanos. Se reconoce que en los bóvidos

la acidosis metabólica por exceso de lactato es un marcador inequívoco de sufrimiento. Se trata de una afección potencialmente mortal causada

por un exceso de lactato que indica que la sangre y los tejidos contienen demasiado ácido. En condiciones normales y cuando un organismo vivo está preparado o entrenado para realizar un ejercicio físico, el lactato se utiliza para obtener energía y seguir desarrollando esa actividad, pero cuando su producción es excesiva y no se puede utilizar, como sucede en estos animales, en estas circunstancias, aparece la acidosis metabólica.

 

Y este estado va a provocar alteraciones cardiovasculares, cerebrales (como obnubilación y confusión), alteraciones respiratorias como hiperventilación, disnea e hipoxia, que es la falta de oxígeno y exceso de dióxido de carbono, y alteraciones metabólicas.

 

Si al final del torneo se le hiciera a este toro una analítica completa en sangre, nos encontraríamos con que ningún parámetro sanguíneo estará en valores fisiológicos o basales. El recuento de células hemáticas será anormal, y los marcadores de la función muscular, hepática y renal estarán alterados, así como los electrolitos, la glucosa, y las diversas hormonas,

que en valores normales mantienen el equilibrio orgánico. Podemos hablar de insuficiencia hepática y renal en mayor o menor grado.

Este animal conforme avanza el torneo acabará exhausto y agotado. Los músculos de Rompe Suelas van a sufrir lesiones importantes debido a

las exigencias físicas que se le piden, lo que se conoce como miopatías,

con necrosis y rotura de fibras musculares, así como atrofia e impotencia funcional de los músculos de la locomoción.

 

El toro de lidia es un animal con fibras musculares dotadas de escasa capacidad oxidativa y tienen por tanto una gran facilidad para fatigarse. En sus músculos predominan las fibras de contracción rápida que son las que menos capacidad tienen para generar energía a través del oxígeno durante la actividad física. No olvidemos que estos animales pasan sólo el 3% del tiempo del día en movimiento en su medio natural. El exceso de lactato en

sangre y tejidos, junto con la ausencia de ácido láctico en los músculos va a provocar un intenso dolor a nivel del aparato locomotor, es decir en los encargados de la locomoción y en los enderezadores del raquis.

 

Es sencillo poder imaginar que estos animales, los toros de lidia, dado el tipo de ejercicio físico que realizan, con recorridos de distancias cortas, desarrollan los procesos de obtención de energía a través de la glucosa y del glucógeno por vía anaeróbica (sin necesidad de oxígeno), como haría un atleta de 100 metros lisos, pero dado que se les exige más de lo que pueden soportar, estos mecanismos durante el torneo se tendrán que transformar en aeróbicos (con necesidad de oxígeno). Dado que su organismo no está preparado para eso, el fracaso orgánico, ante lo que no puede adaptarse de forma natural, les provocará un enorme sufrimiento. En estos animales el consumo de oxígeno no es suficientemente alto para metabolizar lípidos, indispensables en las actividades físicas de acción prolongada para la obtención de energía. La fisiología de Rompe Suelos va a tener que transformarse en pocos minutos para intentar adaptarse a lo que se le exige a su organismo, y va a fracasar.

 

De hecho, las enzimas que marcan la función muscular como son la CPK, la LDH y la AST, estarán elevadísimas en el momento de su muerte, lo que indica severidad en el ejercicio y daño muscular, lesión de músculos, y sobreesfuerzo. Además, este toro tendrá exceso de potasio (K) extracelular lo que es también causa de fatiga, que hará que el corazón se dilate al máximo y quede flácido, disminuyendo la frecuencia cardiaca, lo que debilitará progresivamente la contractilidad del miocardio.

 

En el momento en el que los lanceros empiecen a clavar sus aceros habrá profusas hemorragias, traumatismos, inflamación, hipovolemia y empeoramiento de la deshidratación que ya padecerá el toro. No podemos calcular la cantidad de sangre que perderá, porque va a depender de la profundidad de las heridas y de las zonas y órganos que las lanzas hayan penetrado y lesionado. En función de la pericia del lancero, que en primer lugar hiera de muerte al animal (que deberá ser el que le dé muerte) y de la resistencia que éste pueda oponer antes de caer, su padecimiento será más o menos intenso. Su vida terminará cuando se introduzca la puntilla, un cuchillo de 10 cm de hoja, en el espacio occipitoatlantoideo, que va a destrozar el bulbo raquídeo, un centro nervioso que pone en

comunicación la médula con el encéfalo y que se ocupa entre otras cosas de regular el latido cardiaco y la función respiratoria autónoma. La puntilla

fue prohibida en todos los mataderos de la UE hace muchos años por considerarse un método cruel de dar muerte a un animal. La puntilla no provoca la muerte instantánea, ya que los bóvidos así sacrificados presentan reflejos compatibles con la vida entre 1 y 4 minutos.

 

Quizá, señor González Poncela, tras leer este breve informe, será usted capaz de ponerse en la piel de Rompe Suelas.

 

Informe elaborado por AVATMA.

 

SUFRIMIENTO DEL TORO DE LA VEGA

PROHIBIDO SU USO

 

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