Tilikum ha muerto el día de reyes.

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Tilikum con su aleta dorsal doblada por el peso de la cautividad

Tilikum fue capturado frente a las costas de Islandia cuando tenía unos 2 años. Los 34 siguientes los ha pasado encerrado en piscinas de Canadá y Estados Unidos. Ahora, una infección bacteriana (causa común de muerte en cetáceos en cautividad) ha deteriorado tanto su estado que ha terminado muriendo. Solo el año pasado, tres cetáceos murieron en las instalaciones de SeaWorld.

Es triste decirlo, pero tal vez la muerte sea más dulce que la atormentada vida que ha vivido, sometido durante décadas a los abusos y a la explotación y que lo han llevado a provocar la muerte a varios de sus entrenadores, un comportamiento hacia los humanos nunca observado en las orcas en libertad.

Tilikum se hizo conocido tras protagonizar el documental http://vk.com/video_ext.php?oid=203650265&id=169887481&hash=4cdafb5ea45193b7” target=”_blank”>’Blackfish’ de Gabriela Cowperthwaite en 2013 sobre el controvertido cautiverio de estos animales. De hecho, a este animal, en el parque donde vivía, le obligaban a actuar puntualmente cada hora ocho veces al día, los siete días de la semana. El constante estrés y cansancio le ocasionaron úlceras estomacales.

Pero, su caso ha recibido especial atención mediática desde que el animal se vió involucrado en la muerte de tres personas; las dos últimas, en el parque SeaWorld de Orlando (EE UU) donde vive desde 1992, cuando llegó trasladado tras matar a su primera víctima en Sealand, suceso que motivó el cierre definitivo de aquel parque acuático.

En el documental, estos terribles hechos, se mostraban como ejemplo del maltrato por parte de la compañía hacia sus animales, lo que podría haber provocado la mala conducta del animal y las desventajas del cautiverio así como las peligrosas condiciones laborales de los trabajadores de SeaWorld.

Desgraciadamente, hace unos meses, los veterinarios del parque acuático, ‘SeaWorld’ anunciaron el irreversible deterioro de salud de Tilikum debido a una infección pulmonar. Dado que el cuerpo de veterinarios del parque se ha visto incapaz de curar a Tilikum, ahora sus esfuerzos se concentraban en asegurar la comodidad de sus últimos días de vida. Muriendo el 6 de enero.

Muchas personas amantes de los animales han enviado una lluvia de protestas y mensajes de reproche en contra de las condiciones de cautiverio impuestas a las orcas en estos parques.

Desde  el parque  ya han contestado a los continuos reproches: “En SeaWorld quienes están enfermos son los jefes, quienes deliberadamente han hecho sufrir inmensamente a Tilikum, confinándolo dentro de un pequeño tanque de cemento durante décadas,condenándole a problemas mentales que han tenido como consecuencia agresiones y ahora una enfermedad mortal”.

Desde el estreno  de ‘Blackfish’, defensores de los derechos de los animales han denunciado que los responsables del parque SeaWorld  han endurecido el aislamiento del animal, que ha pasado los últimos años nadando en círculos o dejándose flotar en el mismo punto, incrementando su posible psicosis.

Ahora Tilikum manda un último mensaje a toda la gente que vitoreó su sumisión en cada espectáculo: el cautiverio mata, cruel y lentamente.

Carta abierta a Tilikum, la orca incomprendida

redactada por Anti parcs marins:
“Me llamo Tilikum. Nací en 1.981 en aguas islandesas. En octubre de 1.983, cuando tenía dos años, unos hombres me separaron de mi familia para meterme hasta 1.984 en un módulo de 6 metros de largo por 9 metros de profundidad. Durante estos largos meses no vería la luz del día.
En 1.984 me enviaron a mi primer parque marino: “Sealand del Pacífico”, en la Columbia Británica, Canadá. Tras 8 años de cautividad me cobré mi primera víctima, el 20 de febrero de 1.991: Keltie Byrne tenía 20 años. Tras este incidente el parque cerró sus puertas. Entonces SeaWorld me compró con la finalidad de que fuese el macho reproductor de la empresa.
Así que en 1.992 llegué a SeaWorld Orlando.
El 6 de julio de 1.999, tras 16 años de cautividad, maté a mi segunda víctima: un visitante llamado Daniel P. Dukes, que tenía 27 años.
El 24 de febrero de 2010 mataría a mi tercera y última víctima: Dawn Brancheau, mi entrenadora jefe, de 41 años.
Hoy, el 54% de las orcas cautivas de SeaWorld poseen mis genes: el colmo, porque se sabe que he desarrollado mi estado psicótico al cabo de los años, hasta el punto de llegar a matar.
Ni siquiera estaba destetado cuando me secuestraron, y en los inicios de mi aprendizaje a menudo me castigaban. Mi entrenamiento fue caótico y condenable.
Hoy en día soy el ejemplar más grande mantenido en cautividad: casi 7 metros de largo, cerca de 6 toneladas. Soy el progenitor artificial de 21 orcas, diez de las cuales ya han muerto.

SUS VÍCTIMAS

– Keltie Byrne: Estudiante de biología submarina, era entrenadora de orcas a tiempo parcial. El 20 de febrero de 1.991 cae desafortunadamente en la piscina donde están almacenadas las tres orcas cautivas, entre ellas Tilikum, que intenta ahogarla. Keltie intenta salir del agua, pero Tilikum consigue volver a atraparla.
– Daniel P. Dukes: visitante y cliente, se queda en el parque cuando éste cierra sus puertas. A la mañana siguiente, encuentran su cuerpo desnudo y sin vida. Tiene muchas heridas y rasguños por todo el cuerpo. Se sospecha que Tilikum le ha matado. La autopsia así lo ratifica.
– Dawn Brancheau: durante un espectáculo, la entrenadora de “Tilly” le ordena realizar una serie de ejercicios, que él ejecuta. En la última orden, él la obedece pero no reacciona al toque de silbato que indica el fin del número. Cuando Tilikum regresa al borde de la piscina, Dawn le castiga con un silencio de tres segundos para hacerle comprender a Tilikum que no ha respondido correctamente a sus indicaciones. Al finalizar el espectáculo, Dawn se dirige a una plataforma para realizar una sesión de refuerzo de lazos, con el fin de acariciarle y alimentarle. Pero entonces Tilikum la coge del brazo y la mete en el agua, ahogándola y arrancándole un brazo. Esta será su última victima.

MENSAJE DE TILIKUM

“Depresivo, el equipo del parque me aisla la mayor parte del tiempo, administrándome fármacos psicotrópicos. Vegetativo, floto en mi piscina sin esperanzas ya de volver a ver algún día las aguas islandesas.
Ahora solo tengo 36 años y llevo varias semanas afectado de una enfermedad bacteriana que los veterinarios no saben curar. Esta enfermedad crónica no hace más que empeorar mi estado psicológico. Estoy aislado y voy a acabar mis días metido en esta piscina donde he tenido que hacer reir e impresionar al público bajo el pretexto de la preservación y de la conservación de las especies.
SeaWorld pretende convenceros que en la naturaleza yo no habría sobrevivido a esta enfermedad, pero lo que ellos olvidan mencionaros es que en realidad yo no me habría infectado con esta bacteria si no hubiese vivido durante más de 30 años en agua tratada con cloro y otros productos nocivos. En mi hogar, habría podido vivir hasta los 60 años. Mis días están contados…Puede que incluso cuando estéis leyendo esta carta, sea demasiado tarde…”

“NO COMPRÉIS UNA ENTRADA PARA NINGÚN ESPECTÁCULO NI TERAPIA CON DELFINES! NO APOYÉIS NUESTRA CAUTIVIDAD!

LA MÍA FUE UN INFIERNO. LA DE LOS DEMÁS TAMBIÉN LO ES!”

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Relacionado con esta noticia, podéis leer el informe de nuestra compañera Laura Almarcha:

Delfinarios, la verdadera historia de una vida en cautividad

DOCUMENTAL BLACKFISH

Blackfish from BRITDOC Foundation on Vimeo.

documental subtitulado al español