CES en Limpias, Respondemos al jefe de servicio de salud pública

CES EN LIMPIAS (CANTABRIA). RESPONDEMOS AL JEFE DE SERVICIO DE SALUD PÚBLICA

Desde el colectivo de veterinarios AVATMA, formado en la actualidad por 507 profesionales de la sanidad animal, la mayoría de ellos pertenecientes al sector clínico de animales de compañía, queremos hacer una serie de consideraciones sobre la carta enviada al Sr. Secretario del ayuntamiento de Limpias, por parte del Servicio de Salud Pública del Gobierno de Cantabria, relativa a la existencia de una colonia de gatos controlada mediante el método CES-R (captura-esterilización-suelta-retorno), en las inmediaciones del centro de salud del municipio mencionado anteriormente.

En dicha carta, firmada por el Jefe de Servicio de Salud Púbica,  se hacen las siguientes consideraciones sobre los gatos de la colonia:

  • Animales carentes de control sanitario conocido, lo que les hace vulnerables a ser portadores de enfermedades transmisibles al ser humano, Con el agravante de vivir en las proximidades del centro de asistencia sanitaria.
  • Su presencia en las inmediaciones de un centro sanitario puede ocasionar incomodidades y molestias a los pacientes y al personal para el desarrollo de su trabajo diario.
  • Objetivamente y de forma potencial, los mencionados animales podrían transmitir enfermedades a través del contacto inadvertido con las heces, orina u otros fluidos, que hayan depositado en las inmediaciones del acceso, repisas, etc, y afectar en especial a enfermos con problemas de inmunodepresión, alérgicos al pelo del gato y embarazadas (hace mención a la toxoplasmosis).
  • Se menciona que el progresivo acostumbramiento de los gatos (suponemos que se refiere al contacto con el ser humano), puede provocar problemas de aireación y de ventilación de las instalaciones por riesgos de intromisión e incluso de agresión, en respuesta a querer echarles de ventanas y repisas, tanto a sanitarios como a pacientes.
  • Petición al ayuntamiento para que proceda a erradicar a los gatos de las zonas próximas al centro de salud.

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En respuesta a la inquietud sobre que, debido a la ausencia de un control sanitario “conocido”, estos gatos pueden ser portadores de enfermedades que pueden transmitir a los seres humanos, hemos sido informados del programa sanitario y nutricional que se practica en dicha colonia, y cumple escrupulosamente con los estándares marcados en el control de los CES-R: Vacunaciones y desparasitaciones tanto internas como externas, que se llevan a cabo con la periodicidad suficiente y adecuada, y ausencia de otro tipo de comida que no sea pienso para gatos, junto con agua potable.

Además se les alimenta y limpia la zona en la que viven, diariamente, lo que supone su evidente control, que permite detectar de forma rápida cualquier anomalía o enfermedad que pueda presentar alguno de ellos, y poner los medios adecuados para un rápido diagnóstico y tratamiento por parte de los veterinarios encargados. Esta es una de las numerosas ventajas que tienen las colonias felinas CES-R en contraposición a la presencia de gatos ferales sin ningún tipo de control en los que, cualquier tipo de supervisión humana sobre su salud y bienestar brillará por su ausencia. La desaparición de esta colonia, en caso de que decidan eliminarla, provocará la llegada de otros gatos por el llamado efecto vacio, perfectamente descrito en estudios realizados al respecto. Estos gatos sí escaparán de su vigilancia, y se reproducirán con gran rapidez, aumentando el número de individuos de manera exponencial; animales que se alimentarán de lo que buenamente puedan y que de alguna manera si podrían suponer, en cierto modo, los riesgos que se apuntan en el escrito mencionado. Los gatos que viven en colonias CES-R, solo se aventuran a invadir espacios ocupados por seres humanos, cuando no encuentran comida o refugio en su hábitat habitual.

No olvidemos que estos animales no están ahí por capricho. Se trata del espacio en el que algunos nacieron, otros lo encontraron y otros fueron abandonados… Su reubicación en otro lugar es imposible, según el informe que adjuntamos, como lo es su reclusión en una protectora, o su vida en un hogar a través de la adopción.

Se refiere la carta a la incomodidad que supone su presencia en las proximidades del centro de salud. Por las fotos que acompañan nuestro informe, dichas consideraciones carecen de consistencia.

 

Los gatos se encuentran, una parte del día, y solo en algunas ocasiones, en la parte más próxima a la ventana de la parte posterior del edificio, es decir, muy alejados de la zona de entrada, y nunca hacen acto de presencia en los lugares en los que pudieran provocar molestias a los pacientes o al personal sanitario, con la salvedad, al parecer, de que se pueden subir al alfeizar de la ventana que da al callejón en el que el que viven, único referente de “proximidad” o nexo de “unión” de ésta, la colonia felina, con los ciudadanos que acuden o que trabajan en el centro. La costumbre de subirse a este espacio parece ser que es debida a que el anterior facultativo suministraba desde ahí algún tipo de alimento a estos animales, por lo que, algunos de ellos, todavía buscan este tipo de relación vinculada a la alimentación, pero eso no significa que estos gatos, que no olvidemos, son ferales, establezcan otro tipo de vínculo con el ser humano, como sería, por ejemplo, dejarse acariciar o introducirse en un espacio cerrado, que suelen provocarles aversión en forma de desconfianza y miedo. Dado que esta situación ya no se da, no nos cabe duda de que dicho comportamiento terminará por desaparecer. Pero ya que se insiste en que puede dar lugar a problemas de ventilación y aireación, suponemos que por no poder abrir la ventana para “evitar” así la entrada en el inmueble de algún gato, sugerimos la instalación de una mosquitera que servirá de obstáculo a que se de esa hipotética situación, y permitirá tener la ventana abierta cuando se crea conveniente e incluso de plantas (no tóxicas para gatos).

Se afirma que de forma objetiva estos animales, a través de heces, orina u otros fluidos, depositados en zonas de acceso de los pacientes, podrían transmitirles enfermedades, especialmente a los inmunodeprimidos, a las embarazadas (toxoplasmosis) o, suponemos, agravar la enfermedad de aquellos que tienen alergia al pelo de los gatos. Lo cierto es que los animales de los CES-R, estando esterilizados, defecan en aquellos lugares que los controladores de la colonia han adaptado para ello, que están muy alejados de las zonas por las que transitan sanitarios y pacientes. En cuanto a las micciones es infrecuente que las depositen fuera de la zona de los areneros, y en cualquier caso la esterilización disminuye la presencia de felinina, que es la molécula que origina el desagradable olor de su orina. Estos animales tienen la costumbre de enterrar tanto sus heces como su orina.

Entendemos y así se deprende la carta a la que hemos hecho alusión, que no se ha dado hasta el momento ningún caso de los que se mencionan, ya que se habla de riesgos potenciales. Entendemos y reiteramos, dada la situación del espacio en el que se ubican los animales, que es altamente improbable que dichas situaciones se puedan dar, simplemente porque nos parece muy poco probable que un ciudadano entre en contacto de forma directa con estos animales o con sus heces, o con su orina, o con algún fluido. Entendemos que la prevención es muy importante cuando hablamos de zoonosis, pero solo cuando existe el riesgo de contagio entre animales y humanos, y consideramos que éste no es el caso.

En referencia al asunto que se menciona sobre la alergia al pelo del gato, les remitimos al informe de la Dr. Mónica Fernández Rodríguez, del antiguo hospital Juan Canalejo (Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña), y publicado por la Sociedad Gallega de Alergia e Inmunología, que establece como causa real la alergia al epitelio del gato, y en concreto a una proteína del mismo, y se requiere que el paciente sea atópico, que esté expuesto al alérgeno durante bastante tiempo (entendemos que cosa inhabitual en un centro de salud y más a la distancia que se encuentran los gatos, contando con las barreras físicas que existen), y que se necesitan altas concentraciones en el ambiente, superando el umbral de estimulación que, en el caso del alérgeno del gato, está entre 2 y 20 nanogramos por metro cúbico de aire. Merece la pena llamar la atención que este improbable contacto con el alérgeno de los gatos, se produciría, en cualquier caso, al aire libre y no en un espacio cerrado. Además, y este dato es también importante, porque se da en la colonia (CES-R) de la estamos hablando, la producción del alérgeno mayor en los gatos, el que provoca el proceso alérgico, disminuye sensiblemente con la castración. Todos estos animales, gatos y gatas, están esterilizados. En cuanto a la posible transmisión de la tiña podemos abundar en que se trata de una enfermedad que es mucho más frecuente en gatitos y gatos jóvenes y rara en adultos, y de contagio sumamente difícil en la situación en la que se encuentra ubicada la colonia.

En cuanto a la toxoplasmosis, mucho se ha escrito sobre esta zoonosis, pero lo cierto es que los índices de contagio mujer embarazada-gato, son anecdóticos, dado lo complicada que resulta la transmisión, y más en la situación que estamos tratando.

Nos remitimos, sobre este tema, al informe del Grupo de Especialidad de Medicina Felina (GEMFE) de AVEPA (Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales), que adjuntamos, junto con otras referencias bibliográficas, en el que, entre otras cosas se dice:

La toxoplasmosis en gatos es una enfermedad muy poco frecuente.

Es más frecuente en gatos inmunosuprimidos y gatitos (en los CES-R no los hay, así que, el riesgo disminuye).

Existen numerosas evidencias científicas que demuestran que el contagio de T. gondii a los seres humanos por contacto con las heces de un gato infectado es poco probable, y que la gran mayoría de las personas que se infectan lo hacen a través de la ingestión de carne poco cocinada, ingestión de vegetales u hortalizas contaminados con ooquistes del parásito, o por el contacto directo con suelos contaminados. Por tanto es erróneo asumir que siempre que una persona se infecta con T. gondii, el origen de la infección ha sido el contacto con un gato. La realidad es que en España la seroprevalencia en humanos oscila entre un 25-50% . Entre el 30-40% de la población mundial es seropositiva y se calcula que puede haber, en EEUU, 60 millones de personas infectadas. La inmensa mayoría de ellas jamás tuvo contacto con gatos. Según la OMS, solo el 10-15% de los casos de toxoplasmosis requieren atención clínica, y la incidencia de toxoplasmosis congénita, es decir, la que afecta en los embarazos, es del 0,1%. En otros datos estadísticos se cuantifica en 2 de cada 1000 mujeres gestantes.

El contagio solo se produce a través de las heces. ¿Cuántos sanitarios y pacientes del centro de salud tienen contacto directo, es decir, tocan o manipulan las heces de estos gatos? ¿Cuántas de estas heces, posibles fuentes de contagio, contienen ooquistes esporulados, única forma infectante?

Los gatos solo eliminan ooquistes durante dos o tres semanas a lo largo de toda su vida.

Los gatos se infectan comiendo carne y tejidos crudos, o aguas no controladas, cosa altamente improbable en un CES-R, que es alimentado con comida seca en forma de pienso y que se mantiene con contenedores de agua potable.

El contagio de la gata a su descendencia por vía transplacentaria resulta imposible en un CES-R, porque las hembras no pueden gestar al estar esterilizadas, lo que reduce enormemente la posibilidad de que estos animales tengan capacidad infectiva.

En resumen:

Las evidencias científicas disponibles en la actualidad demuestran que el contagio de la toxoplasmosis de gatos a personas, incluidas mujeres gestantes y enfermos de SIDA y con inmunosupresión, es altamente improbable siguiendo unas normas básicas de higiene. Por lo tanto, añade el informe de GEMFE, consideramos completamente injustificado el abandono o rechazo de los gatos en caso de un embarazo en la familia, aunque éste sea el consejo de algunos médicos.

Del mismo modo, y esta es la opinión de los veterinarios de AVATMA, tampoco queda justificada la eliminación de una colonia CES-R en la que el contacto que potencialmente puede provocar la transmisión de la enfermedad es, en nuestra opinión, y este caso, prácticamente imposible.

Algunos datos científicos que deberían ser valorados en el caso que nos ocupa: 

  • La principal fuente de infección para los gatos es la ingestión de carne cruda, o la de presas vivas, por ejemplo ratones. Un gato bien alimentado, sin hambre (CES-R), puede cazar, y de hecho lo hace, manteniendo alejados de sus zonas de vida a los roedores e incluso a determinados insectos, pero raramente ingerirá la carne de su presa. Por el contrario, las ratas y ratones no tendrán ningún problema en entrar en las dependencias del centro de salud; este tipo de gatos raramente muestran interés por introducirse en espacios en los que hay seres humanos. La alusión a posibles agresiones carece de consistencia precisamente por el carácter huidizo de estos animales. Los gatos no socializados de vida libre no se suelen acercar al ser humano y tratan de alejarse de nosotros lo máximo posible.
  • Aún así, si el gato está infectado, menos del 50% de los primoinfectados eliminan ooquistes, y como hemos apuntado solo durante 2 o 3 semanas a lo largo de toda su vida. Solo un 2% de los gatos suponen un riesgo de infección para el ser humano. Los ooquistes eliminados en las heces solo serán infectivos a las 24 horas – 5 días, con lo que una adecuada higiene de las bandejas ubicadas en las colonias CES-R, reduce considerablemente el improbable contagio al ser humano, que se infecta, en el mayor porcentaje de los casos, por manipular e ingerir carne poco hecha de cualquier tipo, agua contaminada, así como verduras no lavadas, y en labores de jardinería.

En un estudio realizado en España en el año 2004 sobre 585 gatos, el 32,3% de ellos tenían anticuerpos, pero ninguno eliminó ooquistes de toxoplasma en sus heces en el momento en el que se hicieron los análisis, es decir, ninguno era infectante.

Para que se produzca una zoonosis se ha de completar el ciclo en el medio y entre reservorios y especies afectadas, incluyendo el ser humano, y en la situación que se plantea en el centro de salud, esto es altamente improbable. Consideramos por tanto, basándonos en evidencias científicas, que la existencia del CES-R en el callejón situado en la parte posterior del centro de salud de Limpias, no supone ningún peligro para el personal, ni para los pacientes que acuden al mencionado espacio público.

Terminamos recordándoles que el único medio que debe ser tenido en consideración y aplicado desde el punto de vista ético y científico en el control de colonias felinas urbanas y periurbanas es el CES-R, teniendo siempre en cuenta que deben integrar la seguridad ambiental, accesibilidad, sostenibilidad y fomentar el vínculo entre los ciudadanos y los animales.

José Enrique Zaldívar Laguía. Veterinario especialista en animales de compañía. Colegiado en Madrid. Número 1499.

Virginia Iniesta Orozco. Doctora en Medicina y Sanidad Animal. Facultad de Veterinaria de Cáceres. 

Lina Sáez de Antoni. Veterinaria especialista en animales de compañía. Colegiada en Madrid. Número 1498.

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En representación de los 507 profesionales veterinarios que forman AVATMA.

Bibliografía:

– Elmore SA, Jones JL, Conrad PA , Patton S, Lindsay DS, Dubey JP: Toxoplasma gondii: epidemiology, feline clinical aspects, and prevention. Trends Parasitol. April 2010;26(4):190-6.

– Kravetz, D, Federman, J. Prevention of toxoplasmosis in pregnancy: knowledge of risk factors. Infect Dis Obstet Gynecol. Sept 2005: 13(3): 161-165)

– Cook AJ, Gilbert R.E, Buffolano W, et al. Sources of Toxoplasma infection in pregnant women: European multicentre case-control study. BMJ 2000: 321:142-147

-Bobic B, Jevremovic I, Marinkovic J. Risk factors for Toxoplasma infection in a reproductive age female population in the area of Belgrade, Yugoslavia. Eurs J Epidemiol. 1998; 14:605-610

– Walace MR, Rossetti RJ, Olson PE. Cats and toxoplasmosis risk in HIVinfected adults. JAMA, 1993, 6:269 (1):76-7)

-Informe alergia epitelios. Dra. Mónica Fernández Rodríguez. Página web de la Sociedad Gallega de Alergia e Inmunología.

-Prevalencia de T gondii en España. Miro et al. 2004.

-Monitoring of toxoplasma in humans, food and animals. Scientific opinion of the panel onbiologicalhazards. Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA 2007).

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