Informe veterinario sobre el sufrimiento de los bueyes en las pruebas de tiro y arrastre de piedra

 

El objetivo del presente informe es visibilizar y evidenciar el maltrato físico y psicológico que padecen los bueyes utilizados en competiciones de arrastre de piedra.

Nos hemos basado en testimonios, noticias de prensa, fotos y grabaciones de vídeo de pruebas de tiro y arrastre por bueyes en diferentes localidades.

INTRODUCCIÓN

El arrastre de piedra por bueyes, idi probak, es el más popular de los deportes rurales vascos. Además de en Euskadi, se programan pruebas similares, o parecidas, en Navarra, Cantabria, Asturias e Islas Canarias. También y de forma esporádica en alguna población de Castilla y León e incluso de la Comunidad de Madrid.

La prueba consiste en que un buey (Uztarri bakarrean) o pareja de bueyes e incluso un trío (raramente), arrastren el mayor número de veces una piedra que puede llegar a pesar entre 1.500 y 4500 kilos (aunque en determinadas localidades pueden llegar hasta 5.250 kilos), sobre una superficie de cantos rodados o adoquín, donde los animales resbalan y avanzan con cierta dificultad por el tremendo peso que tienen que arrastrar. Se prefiere el firme de cantos rodados porque los animales resbalan menos, aunque en algunos lugares la superficie sobre la que se mueven los bueyes y desplazan la piedra, es de arena, hierba e incluso asfalto.

Al recorrido se le da el nombre de “clavo”, resultando ganadora  la yunta que más clavos realice en un tiempo de treinta minutos. Los “clavos”, es decir, la longitud de los recorridos, pueden medir entre 22 y 28 metros.

 

Participan varios arreadores o akullaris: el primero “estimula” a los bueyes y lleva el palo o akullu; detrás se coloca el segundo, que “ayuda” a los bueyes, dando la vuelta a la piedra al llegar a cada extremo de la pista (como se puede ver en algunas de las imágenes y vídeos, también se “ayuda”, cuando lo cree conveniente, de una vara). Aunque el reglamento especifica que no se puede tocar a los animales, la mayoría de las veces el jurado suele ser permisivo con esta circunstancia.

El sufrimiento de estos animales no se limita únicamente al transcurso de la prueba, comienza mucho antes. Estos bueyes son castrados al año de haber nacido y pasan 6 a 7 años hasta que están preparados para competir. La mayoría de los caseros vascos adquiere estos animales cuando ya han sido inutilizados para la reproducción. La media de edad de los animales que participan es de 8 años, oscilando entre los 6, donde el buey suele alcanzar los 500-700 kilos, hasta los 15 años, donde la mayoría de ellos superan los 1.000 kilos. En la mayor parte de los concursos se utilizan animales de entre 500 y 650 kilos. En este largo período de tiempo se les obliga a caminar diariamente 5 km o más, tanto en verano con sol y calor, como en invierno con lluvia y frio. La frecuencia de este tipo de entrenamientos depende de la edad de los animales. Se les entrena con ruedas de tractor, o con sacos, o con troncos de madera, para que vayan acostumbrándose a la pesada carga, para más tarde pasar a entrenar con la piedra y así probar la velocidad máxima del paso del buey en arrastre. Este entrenamiento durará toda su vida de competición para que no pierdan el hábito. En estos entrenamientos, que se hacen en los caseríos, donde no hay ningún tipo de control ni miradas ajenas, los animales son golpeados  y castigados sin compasión con el consiguiente sufrimiento para el animal. A veces, este tipo de preparación se hace en plazas cercanas a sus explotaciones para que no pierdan el hábito del arrastre.

 

FACTORES DESENCADENANTES DEL ESTRÉS

En este tipo de pruebas existen, sin duda, dos tipos de sufrimiento: el psíquico o emocional y el físico, y por tanto atentan contra lo que se conoce como bienestar animal.

Como bienestar animal nos referimos a que el organismo en cuestión no debería presentar alteraciones fisiológicas, es decir, sus manifestaciones emocionales y su fisiología, no deberían diferir de las que presentan en condiciones normales. El bienestar animal tiene que ver con las sensaciones experimentadas, la ausencia de fuertes sensaciones negativas –llamadas, en general, sufrimiento- y la presencia de otras positivas, que se denominan placer. Toda evaluación del grado del bienestar animal debe centrarse en las mediciones de esas sensaciones.

Estos animales están sometidos a intensos cambios y estímulos negativos en el momento en que abandonan su lugar de origen e incluso antes, desde que comienza su preparación, que obligan al animal a enfrentarse a ellos y dan lugar a la aparición del estrés.

El estrés se define como el “conjunto de reacciones biológicas y psicológicas que se desencadenan en un organismo cuando se enfrenta con un agente nocivo, cualquiera que sea su naturaleza”; como “la situación de un individuo o de algunos de sus órganos o aparatos que por exigir de ellos un rendimiento superior de lo normal, los ponen en riesgo de enfermar”; como “cualquier tensión o interferencia que altere el normal funcionamiento de un organismo” o como “la respuesta a la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos”. Sabemos que un determinado grado de estrés alerta y estimula el organismo y permite que éste alcance su objetivo tras el cese del estímulo, volviendo a la normalidad. Cuando el estrés es muy intenso y se mantiene la tensión, se entra en lo que se denomina estado de resistencia o disconfort  y cuando el animal ya no es capaz de superar la situación estresante se llega al agotamiento de los mecanismos de defensa biológicos, con la aparición de alteraciones funcionales y orgánicas que se conocen como enfermedades de adaptación y que pueden tener consecuencias fatales.

 1.-AMBIENTALES

Entre las causas capaces de provocar estrés y sufrimiento en los animales, se encuentran las ambientales. Lo novedoso es altamente estresante para ellos. El transporte previo resulta una experiencia desagradable y sufren un altísimo estrés cuando se les traslada a un lugar nuevo, yendo de población en población a las numerosas ferias que se celebran, son introducidos en camiones para ir de una localidad a otra, a veces recorriendo grandes distancias. Durante el transporte los animales son expuestos a factores como frío, calor, humedad, privación de alimento y agua, sonidos… Entre los efectos adversos producidos por el transporte destacan las pérdidas de peso por el ayuno, cambios en los constituyentes sanguíneos y daños físicos. El estrés del transporte y el ayuno alteran la función ruminal, los constituyentes bioquímicos de la sangre, así como las concentraciones de cortisol. La respuesta al transporte implica sufrimiento y  alteración del bienestar animal.

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En las competiciones se mueve mucho dinero y cuando se realizan las apuestas es muy importante el peso de los bueyes. Cuando una yunta sobrepasa el tope permitido, la piedra recibe una sobrecarga de 1,5 kilos por cada kilo de sobrepeso, y es habitual que se deje a los animales sin agua y alimento durante 24-48 horas o más, para evitar este tipo de penalizaciones. El ayuno tiene un efecto directo sobre el bienestar animal, y diversos estudios señalan que ayunos de 2 o 3 días disminuyen los lípidos y el glucógeno hepático, que serán fundamentales para generar energía durante la competición e intentar adaptar la fisiología del animal a las exigencias del esfuerzo físico.

Cuando los animales llegan a la feria, fiesta local o competición, se ven sometidos a un ambiente con ruido, música, gritos, luces, megafonía… La capacidad auditiva de estos animales es mucho mayor que la del humano. Los bovinos son especialmente sensibles a los ruidos de alta frecuencia; el oído humano tiene su máxima sensibilidad entre las frecuencias de 1.000-3.000 Hz, mientras que la especie bovina se establece en los 8.000 Hz, aunque pueden llegar a oír con facilidad hasta 21.000 Hz. Los gritos de la gente les generan más estrés que los ruidos de puertas metálicas que retumban al cerrarse. Estaríamos por tanto ante un conjunto de estímulos desagradables para los bueyes que se van sumando desde el momento en que abandonan su lugar de origen; podemos decir que los factores estresantes tienen un efecto aditivo o sumatorio, lo que significa que cuando varios de ellos inciden al mismo tiempo, la respuesta del estrés resultante será mayor. Sabemos que los bovinos que sufren experiencias previas negativas en edades tempranas sufrirán todavía más cada vez que se ven inmersos en las mismas situaciones, es decir, no existe la adaptación ante estímulos aversivos repetidos.

Los múltiples estímulos estresantes y prolongados a los que están sometidos estos animales les llevan a un estado de distrés, es decir, a un estado  negativo, en el que los procesos de adaptación fallan, alterando la homeostasis o equilibrio fisiológico y psicológico. Podemos hablar por tanto de estrés crónico.

2-SUFRIMIENTO FÍSICO

Durante las pruebas, los arreadores agreden reiteradamente a los bueyes con el palo o akullu, para aumentar su rendimiento. El palo está reglamentado y puede ser de dos formas, dependiendo de si se trata de un concurso, exhibición o competición amistosa. En competición se usa un palo terminado en punta metálica o pincho de 11 mm y la razón que dan para que sea de  esta medida es que hace menos daño y que si se rebaja puede provocar desgarros al “no clavarse bien”. Solo está permitido pinchar en las nalgas “suavemente”, pero esto no se cumple jamás. En las competiciones amistosas o de exhibición, se usaban varas romas, pero en aquellas en las que no hay jueces y no hay “control”, era frecuente que las afilasen y terminaran en punta. La normativa ha cambiado y la vara de exhibición puede tener punta de metal de 5,5 mm.

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HERIDAS

Observamos cómo los bueyes son pinchados con el palo o akullu en zonas de gran inervación como hocico, rótulas, pezuñas y también en nalgas y lomos, causando heridas punzantes o perforantes, por la penetración del pincho metálico. Son heridas muy dolorosas, de hemorragia escasa y con gran peligro de infección. También observamos heridas laceradas, por los reiterados pinchazos en las mismas zonas, con desgarramiento de tejidos y rotura de vasos sanguíneos. Al aplicar un estímulo doloroso sobre una zona recientemente lesionada, el dolor será aún más intenso. También hemos podido observar derrames serosos en lomos, propio de heridas inciso-contusas, por la resistencia que ofrece el hueso ante el golpe de la vara, con lesión vascular y tisular. En algunos bueyes observamos que la altura de los talones es alta, lo que  nos indica falta de apoyo por dolor en la parte posterior de la pezuña. Ya en el año 2013 hubo una denuncia sobre el uso de este tipo de herramientas para “estimular” a los animales.

 

TRAUMATISMOS

El ejercicio forzado, excesivamente intenso, brusco y violento, al que se somete a estos animales, junto con la superficie de piedra o adoquín de la pista donde se celebra la prueba, poco adecuada para animales de pezuña (diseñada ésta para el desplazamiento por suelo de tierra) observamos como resbalan y tropiezan  por no poder realizar el apoyo adecuadamente, además de la gran dificultad que supone para ellos, y por lo tanto para su anatomía, hacer los numerosos giros que se ven obligados a realizar durante la competición. En estos animales serán frecuentes las patologías articulares; por ejemplo, las articulaciones especialmente las de carpos y tarsos sufren de manera importante.  Las cápsulas articulares, con terminaciones nerviosas sensibles a los movimientos y rotaciones de la articulación, soportan una enorme fuerza de compresión, produciendo al animal un dolor intenso e inflamación (artritis), con un deterioro progresivo de las mismas que acaban originando artropatías importantes, con el consiguiente dolor y sufrimiento del animal.

 

OTRAS EVIDENCIAS OBSERVADAS: Los bueyes jadean con la lengua fuera, claro síntoma de aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, babean y producen espuma por la boca. También se aprecia que son reacios a avanzar, se salen de la pista, con intentos claros de huida provocados por la fatiga y el miedo.

 

3-DOPAJE

Definimos el término  dopaje como la administración ilícita de fármacos o de otras sustancias en animales de competición con la intención de alterar su rendimiento físico. Cuando un propietario dopa a un animal o utiliza fármacos, lo hace porque pretende, por medios artificiales e ilícitos y la mayoría de las veces, peligrosos, lograr un mayor rendimiento de sus animales. En las pruebas de arrastre era habitual y conocido estimular a los bueyes con coñac, whisky o pacharán junto con aspirinas pero actualmente los fármacos usados son de lo más variado:

Antiinflamatorios no esteroideos (AINES): especialmente  la fenilbutazona, del grupo de las pirazolonas; actúan a nivel periférico, y es un potente antiinflamatorio en casos de sobreesfuerzo muscular, pero a dosis altas y prolongadas presenta una elevada toxicidad. Tiene también efecto analgésico.

Anabolizantes: aumentan la masa muscular; elevadas y prolongadas dosis para obtener mejores y mayores resultados en un intervalo de tiempo corto, producen toxicidad hepática.

Broncodilatadores (salbutamol): relajan el músculo liso bronquial, lo que permite la entrada y salida de aire en los pulmones con mayor facilidad. Entre otros de sus efectos está incluida la pérdida de grasa.

Anfetaminas (“speed”): son aminas simpaticomiméticas, semejantes a la epinefrina (adrenalina); las más utilizadas son el sulfato de d-anfetamina (dexedrina) y el sulfato de anfetamina racémica (bencedrina). Producen sobre estimulación del sistema nervioso central, con inquietud, disminución de la fatiga, aumento de la actividad locomotora y, a altas dosis, estereotipias; a nivel periférico estimulan el sistema nervioso simpático con midriasis, sudoración, aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca (taquicardia). La administración repetida de anfetaminas puede producir tolerancia, por tanto, si se quieren conseguir los mismos efectos debe aumentarse la dosis, con el consiguiente riesgo de intoxicación aguda, que podrá provocar colapso circulatorio, parálisis respiratoria, coma y en muchos casos la muerte.

La práctica del dopaje atenta contra todos los principios de la ética deportiva y deteriora la salud de los animales que tienen que soportar el efecto de sustancias nocivas. El creciente interés por el bienestar animal no está en consonancia con el escaso interés que ha recibido el dopaje animal en las pruebas de arrastre, un deporte que mueve mucho dinero en forma de apuestas. Se les dopa para aumentar el rendimiento en busca de dinero y prestigio social, pero sin importar el bienestar animal, y es una práctica habitual. Al parecer no se trata solo del dopaje estos animales, sino del tráfico de estas drogas que se mueve alrededor del tiro de piedra con animales. En el año 2016 dimitió por este asunto, el del dopaje, el presidente de la Federación Vasca de Herri Kirolak.

La muerte de dos bueyes por sobredosis de anfetaminas en la localidad de Laukiz ha tenido una gran repercusión y relevancia no solo por la trascendencia de una condena penal frente a una administrativa sino, además, por el reconocimiento de un delito de maltrato animal. No se trata de un caso aislado como hemos corroborado a través de noticias en prensa. La Diputación Foral de Bizkaia aprobó la revisión de las normas administrativas en el deporte rural con animales:

“El dopaje en los deportes en que intervienen animales tiene unas notas que lo diferencian, como es la falta de voluntariedad de los seres que padecerán las consecuencias de las sustancias tóxicas, lo que hace necesario que su prevención se haga, sobre todo, desde la normativa de bienestar animal”. Las autoridades ya han reconocido que los controles anti dopaje que realizan en este tipo de manifestaciones populares, son insuficientes.

La determinación de ciertos parámetros sanguíneos en estos animales, como los marcadores de estrés (ACTH, Cortisol y Betaendorfinas), y marcadores de la función muscular (CK, LDH, AST), y las alteraciones de sus gasometrías (medición de gases en sangre) y del pH sanguíneo, así como los controles antidoping una vez terminadas las pruebas de arrastre, demostrarían que existe sufrimiento.

Estamos seguros que estos animales, pese al duro entrenamiento al que se les somete, presentarán altísimos niveles de CK (creatin kinasa), LDH (lactato deshidrogenasa) y AST (aspartato aminotransferasa). Estas enzimas se liberan desde las fibras musculares tras su necrosis o después de cambios provocados por hipoxia (falta de oxígeno) o por miopatías. Su elevación indica severidad en el ejercicio, sobreentrenamiento o inadaptación al esfuerzo exigido, y presencia de lesiones musculares. El estrés, y la descarga de catecolaminas durante un largo periodo de tiempo (epinefrina = adrenalina, y norepinefrina = noradrenalina) provocan también este tipo de alteraciones. Además, podemos suponer que las concentraciones de potasio (K) estarán muy elevadas, ya que participa en numerosas funciones biológicas como son la conducción nerviosa, la contracción muscular o el equilibrio ácido-básico. Este exceso de potasio puede hacer que el corazón se dilate al máximo y quede flácido, disminuyendo la frecuencia cardiaca, lo que debilitará progresivamente la contracción del miocardio.

Del mismo modo los valores del pH podrían estar por debajo de los considerados como fisiológicos para la especie bovina, con altos niveles de CO2 (dióxido de carbono) debido a la incapacidad de los pulmones para eliminarlo. También podría estar elevada la presión parcial de dióxido de carbono (PCO2). Por el contrario, los valores de la presión parcial de oxígeno (PO2) estarían disminuidos. Los movimientos respiratorios y el jadeo reflejan el alto grado de hipoxia. Todo ello sería la consecuencia lógica de la dificultad de los pulmones para oxigenar al animal. En resumen, la excesiva actividad metabólica, una inadecuada oxigenación de los tejidos y la acumulación de cantidades excesivas de ácidos orgánicos (pirúvico, láctico, acético…) debido a la incapacidad de eliminarlos por vías oxidativas (utilización de oxígeno), provocarán un descenso del pH, lo que se conoce como acidosis metabólica, que es un parámetro inequívoco de sufrimiento en estos animales, ya que se produce un drástico desequilibrio metabólico celular y en consecuencia de la función corporal.

Por todo lo expuesto anteriormente:

Consideramos que las prácticas a las que se ven sometidos estos animales en las pruebas de tiro y arrastre de piedra, se les infiere maltrato físico y emocional, que les provoca dolor  y angustia injustificada, y un importante desgaste físico, incompatible con la preservación del bienestar animal, que incumpliría por tanto, la ley de protección de los animales de la Comunidad Autónoma Vasca (Ley 6/1993 de 29 Octubre), en la que se puede leer:

Queda prohibido:

-Maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les pueda producir sufrimiento o daños y angustia injustificados.

-Suministrarles alcohol, drogas o fármacos o practicarles cualquier manipulación artificial que pueda provocar en ellos daños físicos o psíquicos, aún cuando sea para aumentar el rendimiento en una competición.

Pero, como siempre que se plantean cuestiones de maltrato animal, que sin duda incumplen las leyes de protección animal, aparecen las excepciones: en el caso de la Ley de Protección de Euskadi de 1993, los festejos taurinos y “las modalidades de deporte rural que conlleven la utilización, como elemento básico, de animales domésticos” (artículo 4, punto 5). Es decir, el tiro de piedra por medio de bueyes y otros animales, es legal, y lo es a través de decretos del Gobierno Vasco o de los gobiernos provinciales,  que determinaron y determinan las condiciones y requisitos necesarios para su celebración. De esta forma es “lógico” que aparezca su reseña en páginas editadas por este gobierno autonómico. En el año 2006, el Gobierno Vasco puso en marcha un Plan Estratégico para impulsar los deportes autóctonos, en el que estaban recogidas este tipo de manifestaciones, es decir, el tiro de piedra con bueyes, caballos, burros y hasta personas.

Enlace al Decreto Foral de la Diputación Foral de Bizkaia 137/2016, de 23 de agosto, de control de sanidad y bienestar en animales que intervengan en pruebas de deporte rural y por el que se derogan los Decretos Forales 7/2006, 40/2007 y 129/2008 sobre la materia.

Enlace al reglamento sobre las pruebas de arrastre de piedra de la Federación Vasca de Juegos y Deportes Vascos. Página 26. 

Los veterinarios de AVATMA no podemos justificar la utilización de animales en este tipo de competiciones y su innecesario sufrimiento por el simple hecho de ser tradiciones populares, por lo que consideramos que estas prácticas tendrían que ser erradicadas a través de la modificación de las leyes de protección en las que se hace excepción con este tipo de maltrato animal. 

Firman el informe:

Alicia Campanero Heras

Veterinaria de AVATMA, colegiada num. 2.000 de Madrid

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En representación de los 508 veterinarios que forman parte d AVATMA

Vídeos: 

Reportaje ETB sobre tiro de bueyes en Leioa

Reportaje ETB sobre el dopaje de bueyes

Reportaje ETB sobre el maltrato de bueyes

-Reportaje de la televisión de Galicia.

Reportaje sobre el entrenamiento de los bueyes

Reportaje sobre una competición con bueyes.

Fotos: 

 

Bibliografía: 

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Bioquímica de la acidosis metabólica inducida por el ejercicio. Robert A Robergs, Daryl L Parker, Farzenach Ghiasvand. Journal Publice.

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Equilibrio ácido-base. Mantenimiento de la homestasis. Presentación Power Point. Universidad de Oviedo.

Factores limitantes del rendimiento físico del toro bravo. Estrella Aguera. F Requena Domenech.

Estudio de la correlación entre parámetros hemáticos e indicadores de acidosis respiratoria y metabólica, y la manifestación y duración del síndrome de caída en el toro bravo. Alonso, Marta, Escalera, Lomillos, González, Ramiro, Bartolomé, Daniel, Posada, García, Gaudioso.

DESCARGAR EL INFORME VETERINARIO SOBRE EL SUFRIMIENTO DE LOS BUEYES EN LAS PRUEBAS DE TIRO Y ARRASTRE DE PIEDRA.